Diferencias entre ansiedad y estrés

Seguramente en muchas ocasiones hayas oído hablar de la ansiedad y el estrés, dos términos con los que se usan expresiones como si fuesen sinónimos, por ejemplo “estoy muy estresada” o “me muero de ansiedad”, pero realmente hay que saber que no son lo mismo. En el caso de la ansiedad, esta se conoce como un sentimiento de miedo e inquietud que se presenta como reacción a un estado de estrés.

Respecto al estrés, este se considera como un sentimiento de tensión física o emocional que surge como una respuesta del organismo a una presión de una actividad de la vida cotidiana o de cierta situación específica, por ejemplo, una enfermedad o un hecho traumático.

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La ansiedad es la reacción al propio estrés

La ansiedad es un síntoma del estrés

Hay mucha confusión respecto a estos dos conceptos, pero hay que tener claro que la ansiedad es un síntoma del estrés, aunque también puede haber otros como la depresión o el dolor de cabeza.

Si el estrés perdura en el tiempo puede provocar que surjan otras consecuencias como la pérdida de motivación, la despersonalización o el cansancio extremo físico y emocional.

Diferencia en los desencadenantes

Por un lado, los factores que conllevan a que una persona esté estresada son externos, ya que hay sucesos que traspasan ciertos límites. Por otro lado, la ansiedad se produce por factores internos, por ejemplo, aflicción, miedo y pensamientos funestos que pronostican que algo peor va a pasar. Esto quiere decir que cualquier aspecto de la vida de una persona pueden ir como uno desea, pero el mundo interior puede que no lo vea de tal forma.

Diferencia en los síntomas

Si nos detenemos en la ansiedad, esta no se considera patológico porque realmente no es un peligro para la salud física como tal, aunque sí produce una sensación de malestar. Algunos de los síntomas son los siguientes: nerviosismo, aturdimiento, sudoración, garganta seca, estómago revuelto, temblores, cansancio y dolor de cabeza muy fuerte.

Mientras que los síntomas de estrés pueden estar afectando aunque uno no se de cuenta. Algunos de los más habituales son los siguientes: diarrea o estreñimiento, cambios de comportamiento, mala memoria, mandíbula rígida y cansancio. Si el estrés se prolonga mucho puede ser crónico y acarrear otros síntomas como presión arterial alta, obesidad, problemas de la piel e insuficiencia cardíaca.

Diferencia en las emociones

En el estrés, la emoción que más predomina es el desasosiego respecto al estímulo que ha provocado la exaltación de dicho sentimiento por parte del individuo.

Un ejemplo de estrés es la preocupación de los estudiantes en las semanas de exámenes, lo que desencadena un comportamiento más irascible y un sentimiento de nerviosismo. En el caso de la ansiedad, la emoción que más predomina es el miedo a que ocurra algún suceso malo, lo que provoca que el individuo esté continuamente pensando en lo que puede suceder, siempre de manera negativa.

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